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Qué causará en Tucumán el triple patrón climático de La Niña

La Niña se está haciendo interminable. Los últimos datos de la Organización Meteorológica Mundial (OMM), un organismo especializado de las Naciones Unidas (ONU), confirman que es probable que este patrón climático, que se está viviendo actualmente, persista por lo menos hasta fin de año. De ese modo, se convertiría en el primer episodio triple de este siglo, al presentarse por tercera vez consecutiva en la temporada primavera/verano del hemisferio sur. Se trata de un hecho excepcional que hasta el momento solo había ocurrido en dos ocasiones desde 1950.

En consonancia con esa información, el Servicio Meteorológico Nacional (SMN) de nuestro país ha publicado esta semana un documento en el que revela que el enfriamiento en el océano Pacífico ecuatorial se ha debilitado con respecto a los meses previos; no obstante, aún se mantiene con temperaturas más frías que los valores normales.

La Niña produce un enfriamiento a gran escala de las aguas superficiales de las partes central y oriental del Pacífico ecuatorial. También incide en la circulación atmosférica tropical de los vientos, en la presión y en las precipitaciones. Esto impacta en el clima de vastas regiones del planeta. En la Argentina, conlleva sequías. En contraposición, El Niño acarrea lluvias.

El meteorólogo y director del Laboratorio Climatológico Sudamericano, Juan Leónicas Minetti, convalida las previsiones: "La Niña persiste tenazmente", le dice a este diario.

Los efectos de La Niña empezaron a sentirse entre agosto y septiembre de 2020, según los indicadores atmosféricos y oceánicos. En octubre y noviembre de aquel entonces alcanzaron su pico máximo, de acuerdo a los reportes de la OMM. Ahora, habrá que ver si el Pacífico vuelve a sus condiciones neutras o -como suponen los expertos- habrá una continuidad. "La Niña no es el único factor que influye en las precipitaciones, pero sí es el más importante", explica Darío Ovejero, licenciado en geografía y profesor de la cátedra de climatología de la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad Nacional de Tucumán (UNT).

Básicamente, El Niño y La Niña son grandes motores del sistema climático. Pero ahora, estos eventos naturales tienen lugar en un contexto de calentamiento global, que aumenta las temperaturas, exacerba el clima extremo, modifica las pautas de lluvias y sequías estacionales y complica, así, la prevención y gestión de desastres. "En nuestra provincia en particular, causa sequías y más calor", detalla Ovejero, en ocasión de una charla con LA GACETA.

El boletín El Niño/La Niña de la OMM sostiene -en concreto- que la probabilidad de que el actual episodio de La Niña continúe durante los próximos seis meses es del 70 % para el período de septiembre a noviembre de 2022. El porcentaje disminuye gradualmente hasta el 55 % para los meses de diciembre de 2022 a febrero de 2023. "Es excepcional que un episodio de La Niña se mantenga durante tres años consecutivos. Su efecto de enfriamiento está ralentizando de forma transitoria el aumento de las temperaturas mundiales. Pero no detendrá la tendencia al calentamiento a largo plazo", se le oyó decir esta semana al profesor Petteri Taalas, secretario general de la OMM.

Los científicos llevan años estudiando el fenómeno, debido a su interés oceanográfico. Pero también, sobre todo, para intentar predecirlo y alertar a las poblaciones. De hecho, Ovejero explica que en nuestra región La Niña enciende cada verano las alarmas de los productores agropecuarios, especialmente de aquellos que poseen sembradíos al este la provincia, principalmente de soja, maíz y trigo. "Ese sector, limítrofe con Santiago del Estero, es el más vulnerable", especifica.

El último verano, el clima cálido y seco, causado por este patrón climático La Niña, convirtió a nuestro país en uno de los lugares más calurosos del mundo. A juzgar por las previsiones, el Pacífico no estará todavía.